Se dice que hay una crisis de autoridad por parte del profesorado. El tema no es nuevo. Tal crisis existe en general en toda la sociedad y no sólo en la educación.
Hemos visto ideas peregrinas para salvaguardar la autoridad del profesorado: que se le trate de usted, que goce del privilegio de considerarse autoridad pública. Pero… ¿así quedarán definitivamente protegidos los profesores?, ¿el respeto se gana con un usted?, ¿tu halo de autoridad pública te protegerá de la agresividad de los cafres?
Nuestra experiencia más bien apunta hacia otro lado: cuando haces atractivas tus clases, cuando te molestas por tus alumnos, cuando disfrutas con tu trabajo y transmites ese entusiasmo, tanto alumnado como familias te respetan. Muy al contrario, cuando tu “autoridad” hace que estés por encima del bien y del mal y necesitas escudos que te protejan, quedas generalmente “desautorizado”.


Cuando uno es profesor nunca debe esperar un monumento a su trabajo, en primera porque fue un esfuerzo colectivo de parte de los involucrados y seguendo porque los consecuencias de trabajo son visibles.
El respeto de nuestra persona y nuestro trabajo, sólo debe estar en la dimesión convivencial, así como nosotros debemos respetar con todos los que convivimos. por el encontrario en el aula, debe existir el espíritu, de confrontación, de consenso de ideas mediante el diálogo. Mis ideas deben ser respetadas, pero a la vez confrontadas por mis alumnos y alumnas.
Saludos desde México, espero que puedan visitar mi blog http://ayudaparaelmaestro.blogspot.com/