En los libros educativos clásicos -tal vez tengamos que remontarnos hasta las famosas enciclopedias Álvarez o similares-, a continuación de cada lección, se planteaban los ejercicios. Ejercicios para “ejercitarse”, es decir, para comprobar si habíamos aprendido bien lo que se suponía que debíamos aprender (¿o sería memorizar?).
Cuando llegaron los libros de texto “modernos”, la palabra [...]

